Saber que no volverás a amar igual, que nunca te volverás a
entregar de la misma forma a un beso. Recordar la química que os envolvía
cuando se cruzaban vuestras miradas, esa magia que muy pocas veces surge, que
pocas personas tienen la suerte de vivir, saber que las has vivido, saber que
no puede ser.
Una descarga eléctrica recorría mi cuerpo con su roce,
sentir que el corazón se te para una milésima de segundo y que de pronto vuelve
a bombear con fuerza, con tanta fuerza que sientes el pulso en tu sien, en tu
estómago, en todo tu cuerpo.
La garganta se seca, y sin darte cuenta dejas de respirar,
tratas de coger aire, y aspiras su aroma… ese aroma que se integra en ti, que
te perturba y que sabes que cada vez que lo huelas lo asociaras a él.
Química, pura chispa explosiva, por desgracia explosiva en
todo, hasta que llega un momento que no puedes más, que el desgaste emocional
en cada discusión te va quitando fuerzas, te apaga y se consumen los buenos
momentos, llega el momento de terminar.
Los primero días sin estar entre sus brazos tiemblas, te han
quitado tu vicio, tu adicción, tu droga… y ha sido de golpe, no te queda otra
que pasar el mono como sea. Te dejas llevar por la inercia que mueve el mundo,
sabiendo que hay que continuar, pero con la certeza de que nadie te hará sentir
igual.
Un día, consigues convencerte a ti misma de que lo has
olvidado, vuestros caminos se separaron, asumiste que no se volverían a juntar,
te niegas a ti misma que sigues soñando con él y rehaces tu vida.
Intentas con todas tus fuerzas que otro borre sus besos con
los suyos, que elimine de tu cuerpo las marcas del suyo, impregnarte de un
nuevo olor
Es entonces cuando pasa, llegas un día a una reunión de
trabajo, ya desde por la mañana notas a tu corazón alterado, según vas llegando
a Alcalá va bombeando más deprisa, te sientes tonta por ponerte nerviosa a
estas alturas por una reunión con Flo, Jorge y Pablo, tratas de calmarte pero
tu corazón y tu cuerpo te están queriendo avisar de algo que no sabes.
Al abrir la puerta del despacho todo encaja… cuatro personas
que conoces muy bien están allí… y sin haberle visto aún la cara ya sabes quién
es, porque tu cuerpo ha dejado de respirar y cuando has tratado de coger aire
te he llegado su aroma, su olor… entonces tus ojos caen en los suyos, y esa
descarga eléctrica te vuelve a recorrer, se vuelve a crear esa energía, esa
magia a vuestro alrededor.
Ya no escuchas a nadie, olvidas las otras personas que están
a tu alrededor, solo existe él. No se puede escapar de la energía, la química
no se esfuma… cuando un cuerpo responde al otro, no se puede huir. Te quedas
atrapada, con tu mirada fija en la suya y el tiempo se detiene, el silencio se
llena de palabras que no os estáis diciendo pero que vuestros ojos se están
gritando. Una voz a lo lejos te hace volver a la realidad,
Flo: Aquí los tres de nuevo, como si no hubiese pasado el
tiempo, ¿eh?, ¿volvemos a empezar?
@CrisSimonMV
me has hecho llorar! me encanta :)puff siguiente relato porfa :)
ResponderEliminar