Bueno, y que mejor que celebrar este día que regalando algo. No soy de regalos materiales sin significados, me gustan los detalles, me gusta regalar sonrisas, miradas, abrazos y sobre todo momentos. Así que, a eso voy. A regalar un momento, un instante, unas palabras. Porque la vida es eso: momentos, recuerdos. Hagámoslo realidad.
Viernes noche. Invierno. Pies fríos. Oscuridad, velas. Llaman a la puerta.
-Vooooy -gritó ella mientras encendía la última vela que le quedaba. Ya estaba todo listo. Se miró en el espejo, y se echó un último vistazo antes de abrir la puerta. Se había duchado, se había peinado con ganas, se había puesto su ropa favorita de invierno y se había echado unas gotas de su perfume, el que tanto le gustaba a él. Se dirigió a la puerta y dijo: -¿Contraseña?
-Mmmm... ¿Que te quiero? -contestó él-
-Meeec. ERROR.
-Te quiero muuucho, mucho. -Respondió él-
-Meeec ERROR.
-¿Vas a dejar que me muera de frío aquí fuera? Ábreme y te digo la contraseña- le propuso él. Ella dudó, pero acabó abriendo. Él se quedó mirándola, le gustaba como iba -
-¿Contra...-Intentó decir, pero él se adelantó, la agarró de la cara y presiono sus labios contra los de ella. Los labios de él estaban congelados, y los de ella ardiendo. Llegaron a la misma temperatura.
-¿Te sirve esta contraseña? -Preguntó él, mostrando la sonrisa más bonita que ella haya visto-
-Puede, aunque solo me sirve si me la das tú- le contestó mientras ella le miraba a los ojos, le volvía a besar y le mordía el labio.-
-Espera, ponte esto, no puedes ver nada -Le dijo ella mientras le tapaba los ojos con su pañuelo- No hagas trampas
-No si me das un beso. Por cierto, me encanta como huele el pañuelo, a ti. - Ella le besó, le agarró de la mano y le llevó hasta el dormitorio. Todo estaba iluminado únicamente por velas. En una mesa había comida italiana (lasaña), y encima de la cama un sobre y una carta.
Le quitó el pañuelo y él se quedó maravillado con aquella escena. Miró a la chica, y la regaló una sonrisa que iluminaba toda la habitación. La agarró y la besó. La besó con ganas, con ilusión. Tenía el mundo en sus manos. Y era irresistible. La llevó así hasta la cama y la desnudó. Daba igual la comida, la carta, el sobre, lo que llevara puesto o lo que no.Sólo le importaba estar con ella.
-Espera. Mira el sobre- le dijo ella, intentando pararle, pero era imposible.
'Bueno, luego tendrá que darse prisa en hacer la maleta.'. Pensó ella.
En el sobre se podía leer: Buenas noches Madrid - Buenos días Nueva York. Billetes para esa madrugada para ir a aquella ciudad de la que ambos estaban enamorados. Pero la ciudad podía esperar. El amor no.
Lucía
que bonito! me he enamorado ! siguiente :)
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