domingo, 24 de noviembre de 2013

RELATO 4. Un especial 9 de agosto

Me despierta el despertador relativamente temprano, porque para mí las 10 y media de la mañana es muy temprano. Lo apago un poco de mala gana, nunca me ha gustado los sonidos que hacen los despertadores, me parece el rudio más insoportable del mundo.
Pero hoy no me puedo quejar mucho ya que es mi cumpleaños, 32 años ya, jo que mayor me siento. Me levanto y me hago un gran desayuno como dándome un festín al ser mi día.
Cuando acabo me doy una ducha, me visto y me voy a El Hormiguero a ensayar unas cosas para mañana.
Allí todos me felicitan y me llenan de besos, abrazos y regalos. Se pasan un montón conmigo, es demasiado, y yo no paro de repetirlo pero ellos me dicen que me calle ya y disfrute.
Cuando tengo un descanso miro el móvil para ver si puedo contestar a algunas felicitaciones de las fans o al menos leerlas. Veo un tweet de Dani desde que el año pasado le presionaron tanto con que no me felicitaba, ahora se ha picado y me felicita por todas y cada una de las redes sociales para que lo vean bien. Pero a mí se me olvida eso y me quedo mirando como una tonta la pantalla leyendo la palabra "cariño" me encanta que sea tan abierto y a la vez tan cauteloso con nuestra relación, me parece algo muy bonito.
Luego me paso a mirar por whatsapp y veo que ya en más privado me ha a mandado un vídeo en el que sale él cantandome el cumpleaños feliz al ritmo de la canción que me dedicó Héroes y yo me río a más no poder viendole, y a la vez me enamoro, porque está loco y me encantaría que hoy pudiera estar aquí.

El resto de la mañana lo paso tranquila, me voy a comer con los del equipo y vuelvo a las 6 a casa para echarme una siesta, lo suficiente para descansar y que no se me pase la hora ya que esta noche tengo fiesta de cumpleaños con todos, en el antiguo plató de los tontacos que lo han decorado para mi.
No he querido pasarme esta mañana para no estropearme la sorpresa así que estoy ansiosa por verlo.

A eso de las 9 llegó allí y saludo a todos sentandome a la mesa para cenar. Hablamos de cualquier cosa, saltando de un tema a otro que terminan siempre con muchas risas. Retiramos despues un poco la mesa y Valdi pone unos remixs y unos discos que tiene para ambientar la cosa. Sacan las bebidas y empezamos a beber y a bailar.
De repente me tapan los ojos y en seguida llevo mis manos a las que tapan mi visión.

Dani: Vaya rubia, has perdido facultades, antes me percibías más rápido -se ríe y yo me giro corriendo abrazandole fuerte-
Anna: Has venido antes... -digo feliz-
Dani: Sí cariño, pude convencerles de venir hoy del bolo pero quería que fuese una sorpresa
Anna: Me encanta, es lo mejor de la noche. Que sepas que en la cena te eché de menos...
Dani: Bueno ahora hablamos, ¿antes no me vas a dar un beso? -me dice sonriendo. Yo me río y le beso con ternura y pasión a partes iguales y así pasamos un rato- Felicidades pequeña...
Anna: Muchas gracias cari -me abrazo fuerte a él-
Dani: Toma, tu regalo -dice sacando una caja envuelta de su espalda-
Nos separamos y empiezo a desenvolverla algo nerviosa, pero dentro de esa casa hay otra, y otra, y otra... así hasta que solo queda una cajita pequeñita que puedo envolver con mis manos. La abro pero no hay nada.
Anna: Dani pero si no hay nada... -levanto la vista para mirarle ya que estaba concentrada en abrirla y le veo arrodillado ante mis pies-
Dani: Es que siempre dijiste que te gustaría que te lo pidiera arrodillado ¿no? -sonrío totalmente petrificada- bueno cariño solo quería decirte que este es un día más que perfecto para hacer esto ¿por qué sabes? todas las cosas buenas me pasan un día que acaba en 9, cuando te pedí salir, nuestro improvisado día de san valentín antes de fecha, mi cumpleaños atrasado, el tuyo, cuando nos presentamos como pareja ante tus padres, ante los míos... el día de nuestra boda, el día en el que te haga un hijo...
Anna: Pero si aún no...
Dani: Tú dame tiempo -se ríe guiñandome un ojo- así que solo quería regalarte, y ofrecerte una eterna y larga vida junto a mí... así que... ¿qué me dices? ¿Me concederías el placer de casarte conmigo Anna Simon Marí, mi niña...? -sonrío totalmente feliz mientras un foco nos alumbra solo a ambos y todo el mundo nos mira expectantes siendo complices de esta locura-
Anna. Sí, sí, sí y mil veces sí -me tiro a sus brazos derramando lágrimas de felicidad mientras todo el mundo aplaude-
Dani: Pues casemonos ahora mismo, que salga el cura
Anna: ¿Qué?
Dani: -se ríe a carcajadas- es broma tonta, sé que te gusta tenerlo todo planificado al cien por cien -coge mi mano sonriente y me pone lentamente el anillo- ah por cierto, ¿recuerdas ese loft que fuimos a ver un día en el centro de Madrid, y jugamos a que vivíamos en él? Pues dejemos de jugar y hagamos las maletas para empezar un nuevo juego que no acabará jamás -dice dándome las llaves-
Anna: Estas loco -sonrío como tonta-
Dani: Estoy enamorado, que es distinto.

- @Figurantas97

jueves, 21 de noviembre de 2013

RELATO 3: Vover a empezar



Saber que no volverás a amar igual, que nunca te volverás a entregar de la misma forma a un beso. Recordar la química que os envolvía cuando se cruzaban vuestras miradas, esa magia que muy pocas veces surge, que pocas personas tienen la suerte de vivir, saber que las has vivido, saber que no puede ser.

Una descarga eléctrica recorría mi cuerpo con su roce, sentir que el corazón se te para una milésima de segundo y que de pronto vuelve a bombear con fuerza, con tanta fuerza que sientes el pulso en tu sien, en tu estómago, en todo tu cuerpo.

La garganta se seca, y sin darte cuenta dejas de respirar, tratas de coger aire, y aspiras su aroma… ese aroma que se integra en ti, que te perturba y que sabes que cada vez que lo huelas lo asociaras a él.

Química, pura chispa explosiva, por desgracia explosiva en todo, hasta que llega un momento que no puedes más, que el desgaste emocional en cada discusión te va quitando fuerzas, te apaga y se consumen los buenos momentos, llega el momento de terminar.

Los primero días sin estar entre sus brazos tiemblas, te han quitado tu vicio, tu adicción, tu droga… y ha sido de golpe, no te queda otra que pasar el mono como sea. Te dejas llevar por la inercia que mueve el mundo, sabiendo que hay que continuar, pero con la certeza de que nadie te hará sentir igual.

Un día, consigues convencerte a ti misma de que lo has olvidado, vuestros caminos se separaron, asumiste que no se volverían a juntar, te niegas a ti misma que sigues soñando con él y rehaces tu vida.

Intentas con todas tus fuerzas que otro borre sus besos con los suyos, que elimine de tu cuerpo las marcas del suyo, impregnarte de un nuevo olor

Es entonces cuando pasa, llegas un día a una reunión de trabajo, ya desde por la mañana notas a tu corazón alterado, según vas llegando a Alcalá va bombeando más deprisa, te sientes tonta por ponerte nerviosa a estas alturas por una reunión con Flo, Jorge y Pablo, tratas de calmarte pero tu corazón y tu cuerpo te están queriendo avisar de algo que no sabes.

Al abrir la puerta del despacho todo encaja… cuatro personas que conoces muy bien están allí… y sin haberle visto aún la cara ya sabes quién es, porque tu cuerpo ha dejado de respirar y cuando has tratado de coger aire te he llegado su aroma, su olor… entonces tus ojos caen en los suyos, y esa descarga eléctrica te vuelve a recorrer, se vuelve a crear esa energía, esa magia  a vuestro alrededor.

Ya no escuchas a nadie, olvidas las otras personas que están a tu alrededor, solo existe él. No se puede escapar de la energía, la química no se esfuma… cuando un cuerpo responde al otro, no se puede huir. Te quedas atrapada, con tu mirada fija en la suya y el tiempo se detiene, el silencio se llena de palabras que no os estáis diciendo pero que vuestros ojos se están gritando. Una voz a lo lejos te hace volver a la realidad,

Flo: Aquí los tres de nuevo, como si no hubiese pasado el tiempo, ¿eh?, ¿volvemos a empezar?




@CrisSimonMV

lunes, 18 de noviembre de 2013

RELATO 2: 18 de noviembre

18 de noviembre. Que bonita y aleatoria fecha, ¿no? No sé, hoy es 18 de noviembre. ¿No os parece la mejor fecha del mundo? ¿No? Bueno, puede que para vosotros no lo sea, pero para mi sí. ¿Por qué hoy? Y... ¿por qué no? Un 18 de noviembre puede pasar cualquier cosa. Puede incluso no pasar absolutamente nada. Pero afortunadamente pasó. No hoy, sino hace ya años. Bastantes ya. Yo no sabéis lo que me alegra que haya pasado. Y no me refiero a que haya pasado el 18 de noviembre, sino a eso que haya pasado. Vale, es una fecha, un número, pero es LA fecha, EL número. Y para mí es de los días más bonitos del año, en el que pasó todo. Toda mi suerte se concentra en un día, y ese día es hoy, 18 de noviembre.
Bueno, y que mejor que celebrar este día que regalando algo. No soy de regalos materiales sin significados, me gustan los detalles, me gusta regalar sonrisas, miradas, abrazos y sobre todo momentos. Así que, a eso voy. A regalar un momento, un instante, unas palabras. Porque la vida es eso: momentos, recuerdos. Hagámoslo realidad.

Viernes noche. Invierno. Pies fríos. Oscuridad, velas. Llaman a la puerta.
-Vooooy -gritó ella mientras encendía la última vela que le quedaba. Ya estaba todo listo. Se miró en el espejo, y se echó un último vistazo antes de abrir la puerta. Se había duchado, se había peinado con ganas, se había puesto su ropa favorita de invierno y se había echado unas gotas de su perfume, el que tanto le gustaba a él. Se dirigió a la puerta y dijo: -¿Contraseña?
-Mmmm... ¿Que te quiero? -contestó él-
-Meeec. ERROR.
-Te quiero muuucho, mucho. -Respondió él-
-Meeec ERROR.
-¿Vas a dejar que me muera de frío aquí fuera? Ábreme y te digo la contraseña- le propuso él. Ella dudó, pero acabó abriendo. Él se quedó mirándola, le gustaba como iba -
-¿Contra...-Intentó decir, pero él se adelantó, la agarró de la cara y presiono sus labios contra los de ella. Los labios de él estaban congelados, y los de ella ardiendo. Llegaron a la misma temperatura.
-¿Te sirve esta contraseña? -Preguntó él, mostrando la sonrisa más bonita que ella haya visto-
-Puede, aunque solo me sirve si me la das tú- le contestó mientras ella le miraba a los ojos, le volvía a besar y le mordía el labio.-
-Espera, ponte esto, no puedes ver nada -Le dijo ella mientras le tapaba los ojos con su pañuelo- No hagas trampas
-No si me das un beso. Por cierto, me encanta como huele el pañuelo, a ti. - Ella le besó, le agarró de la mano y le llevó hasta el dormitorio. Todo estaba iluminado únicamente por velas. En una mesa había comida italiana (lasaña), y encima de la cama un sobre y una carta.

Le quitó el pañuelo y él se quedó maravillado con aquella escena. Miró a la chica, y la regaló una sonrisa que iluminaba toda la habitación. La agarró y la besó. La besó con ganas, con ilusión. Tenía el mundo en sus manos. Y era irresistible. La llevó así hasta la cama y la desnudó. Daba igual la comida, la carta, el sobre, lo que llevara puesto o lo que no.Sólo le importaba estar con ella.
-Espera. Mira el sobre- le dijo ella, intentando pararle, pero era imposible.
'Bueno, luego tendrá que darse prisa en hacer la maleta.'. Pensó ella.

En el sobre se podía leer: Buenas noches Madrid - Buenos días Nueva York. Billetes para esa madrugada para ir a aquella ciudad de la que ambos estaban enamorados. Pero la ciudad podía esperar. El amor no.

Lucía

domingo, 17 de noviembre de 2013

RELATO 1: Quisimos jugar al amor.

Cuando te conocí tú dormías con un peluche y yo no sabía dormir sin compañía. Pronto nos hicimos amigos; inseparables. Tú eras tú yo era yo. Tu tenías tus dudas y yo las mías pero entre los dos nos las solucionábamos y creábamos otras nuevas para no aburrirnos. Eso era bonito. Sin embargo, un día, quisimos jugar al amor.

Nunca estuve seguro de si fuiste tú quien quiso probar el sabor de mi boca o si fui yo quien se aventuró a descubrir el tacto de tu lengua. La cuestión es que un día, dijimos que sí, que éramos amigos pero que también podíamos ser algo más. Y así decidimos jugar al amor.

Mucho ha llovido desde entonces. Sé que a ti te costó acostumbrarme a que no durmiese con otra, casi lo mismo que a mí me costó acostumbrarte a desterrar tus peluches y a dormir conmigo. El tiempo pasaba rápidamente y, mientras yo me acostumbraba a tu piel suave, tú te convertías en señora y cartógrafa de mi cuerpo. Juntos jugábamos al amor.

Y mientras jugábamos, poco a poco, fuimos olvidando nuestra amistad. Tu seguías teniendo tus dudas y yo las mías, pero ya no las solucionábamos juntos. Mientras nuestros cuerpos se acercaban, nuestros corazones se separaban. La cama, compartida cada noche, empezaba a hacerse pequeña al tiempo que las discusiones crecían. Pero nosotros seguíamos jugando al amor.

Y un día el juego se acabó. Yo buscaba tu boca, ansioso, pero tropecé con tu mejilla de amistad, cuyo tacto, antes amado y ahora olvidado, me desconcertó. Me creó un mar de dudas y un océano de enfados. Lo único que obtuve de tu boca ese día fue la noticia de que el juego había terminado.



Y ahora, mientras tú buscas mi boca de nuevo, yo te ofrezco el olor a after shave de mi mejilla porque el juego ha terminado. Quisimos jugar al amor y lo hicimos. Pero ya no. Ahora volvemos a ser los de antes, los amigos inseparables. Todo vuelve a ser como fue al principio salo una cosa: ahora soy yo quien duerme abrazando a un peluche y eres tu quien quiere tener su cama llena de gente. Tal vez así sea mejor. Tal vez sea verdad que el juego del amor terminó.


                                                                                                              Anabel.