Frente a mí, con mirada divertida, pose chulesca y una
sonrisa vencedora en su cara. Tengo que recordarme a mí misma que estoy
enfadada para no correr y echarme a sus brazos, me lo nota porque su sonrisa
todavía se exhibe más vencedora en su rostro.
Dani: Reconócelo, estás celosa.
Anna: No estoy celosa
Me esfuerzo en negarlo una y otra vez, avanza hacia mí y yo
cruzo los brazos para obligar a crear una distancia, él igualmente, sin dejar
de reír rodea mi cintura, acercándome a él, aunque mis brazos siguen haciendo
de escudo entre los dos, va a besarme pero giro la cara, sus labios aterrizan
entonces en mi mejilla, donde noto que sonríe, me deja ahí el beso y apoya su
frente en mi sien.
Dani: ¿Sabes que celosa estás preciosa?
Me hace sonreír aunque arrugo la boca para que no me salga la sonrisa, intento
parecer dura por fuera, pero su voz, lo que dice y cómo lo dice hace rato que
me han derretido por dentro. Me encanta, me vuelve loca y es algo que no puedo
evitar… me sonríe con esa chulería que
hubiese odiado de cualquier otro chico, hace que con él me tiemblen las
piernas.
Anna: Que no estoy celosa te digo, pesado…
Trato de deshacerme de sus brazos, pero tampoco es que ponga
excesivo empeño en ello, él me aprieta más fuerte y echa la cabeza atrás soltando
una carcajada.
Dani: No mi niña, que va…¿tú celosa? Nunca…
Lo miro de nuevo, mordiendo mi lengua para no reírme, trato
de fulminarlo con la mirada, pero él sonriendo me besa la punta de la nariz.
Dani: Eres una celosa…pero aparte de eso, te encanta que
vaya tras de ti.- Apoya su frente en la mía- Te recuerde lo loco que estoy por
ti, que te diga que eres la mujer de mis sueños, que te camele… y sabes que me
encanta hacerlo, porque estás preciosa celosa, porque lo estás por lo mucho que
me amas, y porque…-Sus labios rozan mi mejilla, respira mi aroma haciendo que
mi piel se erice y ahora se acerca a mis labios- Me pones mucho enfadada…
Sus manos descruzan mis brazos cuando descubre en mí una
sonrisa que ya no puedo contener, las coloca alrededor de su cuello y yo lo
abrazo fuerte pegando nuestras tripas.
Anna: Tú también eres un celoso… el que iba toda su vida de
liberal en el amor, y era un pasota resulta que conmigo es un celoso que no
soporta que nadie me mire ni me toque de más.
Sonríe al igual que yo, roza su nariz con la mía y todavía
me aprieta más contra él, muerde mi labio inferior y lo estira.
Dani: Me declaro culpable de todos los cargos
Se ríe, ahora reímos los dos y nos besábamos, entreabre
nuestras bocas y nuestras lenguas se funden hablando solas, sus manos empiezan
a deslizarse de mi cintura a mi cadera hasta coger mi trasero y apretarlo en
ellas atrayéndome hacia él.
Anna: Dani…-Le reprendo entre besos y él sonríe sin
separarse-.
Dani: Tres años juntos y aún me reprendes cuando te meto
mano.
Anna: Es que estamos en mitad de la calle
Dani: Es que en plena calle sigues siendo mía…-Me besa con
ganas antes de que pueda rechistar- Además… en el fondo te encanta que sea tan
pulpo contigo.
Me río porque tiene razón, y seguimos devorándonos a besos,
pegados completamente al otro. Con Dani me encanta su posesión y celos, siempre
en su justa medida, que sea un pulpo, que nos vacilemos, que pelemos mientras
vemos en los ojos del otro a parte del enfado las ganas de besarnos. Me encanta
que sea tan loco y que le dé igual el mundo, cualquier rincón le parece
perfecto para pararme y besarme como si fuese el último beso que me va a dar en
su vida, para luego coger mi mano y seguir andando como si nada. Con Dani nada
se piensa, todo se siente, se vive.
Dani me ha cambiado la forma de vivir el amor, me ha
obligado a quitarme todos los muros que levantaba para protegerme, me quito las
rodilleras, coderas y casco para ofrecerme su mano antes de saltar al vacío.
Pero desde que cogí su mano he empezado a vivir de verdad, a vivir cada
instante.
Yo le he enseñado a frenar, a que sepa disfrutar de las
pequeñas cosas, como puede ser pasar un domingo en casa echados en el sofá
viendo películas, series o tan solo con mis pies sobre sus piernas mientras
juega a la play y yo leo un libro. Él me ha enseñado a relajarme, a dejar de pensar
tanto las cosas, dejar de tratar de controlar cada cosa, a disfrutar del
descontrol, del caos…a que el hecho de ser adultos no nos impida disfrutar como
niños.
Y de este modo, de
dos maneras de ser que parecían opuestas hemos creado un perfecto equilibrio.
Tres años juntos, uno ya viviendo juntos, por el día trabajamos sin parar, las
noches las combinamos con amor y pasión. Los sábados no paramos…cuando no
hacemos una cosa es otra y…los domingos los pasamos en nuestro sofá.
Una de sus manos desaparece ahora mismo de mi trasero y a
los segundos noto un flash, me separo para mirarle.
Anna: ¿Qué haces?
Dani: Inmortalizar otro pequeño gran momento a tu lado.
Me da un beso rápido y me coge la mano echando a andar
rápido de pronto, casi obligándome a correr, me desconcierta un poco.
Anna: Dani –Sigue tirando de mí- Dani –Doy un tirón de su
brazo haciendo que se gire- ¿Pero dónde tan rápido?
Dani: Es que tengo prisa por hacerte el amor…
Y así, sin más, echamos a correr por las calles de Madrid
hasta nuestra casa, nos besamos con nuestras respiraciones agitadas por la
carrera, mientras Dani abre la puerta a tientas, me levanta con una mano por la
cintura metiéndome en casa mientras yo no dejo de besarle, una vez dentro
cierra la puerta con el pie, y lo que pasa tras esa puerta, ya es cosa nuestra.
@CrisSimonMV