miércoles, 16 de abril de 2014

RELATO 11: Entrar una última vez y desordenarlo todo por completo


'-Tengo ganas de ti.
-De mi y de todas- susurré encima de sus labios. Me apartó el pelo de la cara.-
-No- me mordió el labio- No- volvió a repetir después de besarme- Los besos de las demás no me importan- decía mientras con sus manos en mis caderas me hacía caminar hacia atrás.-
-Pero parece que te da igual que exista la posibilidad de que te quedes sin los míos- puse una de mis manos en su pecho para que dejara de andar. Cogió esa misma mano y le dio un beso para luego situarla encima de su corazón.-
-Si eso pasa- suspiró- Dios, no quiero ni pensar lo que podría pasar- me miró y colocó su mano libre encima de una de mis mejillas- No puedo vivir sin tus besos- cerré los ojos sabiendo que estaba volviendo a caer en sus redes, sus palabras me podían- Prométeme que nunca se te acabaran los besos para mí.
-Yo -susurré y me interrumpió-.
-Prométemelo- pidió- A cambio yo prometo quererte el resto de mi vida -me dijo mientras empezaba a besarme el cuello.-
-Pa..para -le pedí y se apartó- No puedo pensar con claridad si estás cerca.
-No pienses- me miró- Déjate llevar.
-No- le acaricie el pelo- Siempre que me dejo llevar acabo con un rasguño -me miró- ¿No ves que siempre caigo una vez más?- aparté sus manos de mi cuerpo- Siempre vienes con tus besos diciéndome que soy mejor que todas pero siempre te vas con otras- me tembló la voz- Estoy harta de que pienses que con un par de besos ya soy tuya- intentó tocarme pero no le dejé- Quiero que pases por lo mismo que yo, quiero que te sientas como una mierda cuando otro me toque, cuando otro me bese y sobre todo si me quiere de verdad- intenté no llorar- Te mereces esto- respiré hondo- Y ahora voy a irme y no quiero que me busques. 
-No puedes hacerme esto- suplicó.
-Eso me repetía yo- le miré- Siempre pensaba que si me querías no me harías esto pero míranos, tú el mismo cabrón de siempre y yo la tonta enamorada a la que le comes la boca y es capaz de olvidar que te has ido con otra y meterte en su cama para sentirse querida pero ya no me sirven tus falsos te quiero.
-No eran falsos- se puso justo delante para no dejarme marchar.
-Vete con tus cuentos a otra- le miré- A mi ya no me sirven.
-¿Estás segura?- se acercó a besarme y le dejé. Escondí mis dedos en su pelo y al separarse de mi me mordió el labio- ¿Ves?- me miró- Siempre caes- me acerqué sonriendo a su oreja.
-Ésta vez el que has caído eres tú- susurré- ¿No decías que no sabrías vivir sin mis besos? Pues prepárate porque ese era el último- le dí un golpecito en el hombro- Campeón, que eres un campeón- me reí- Que ahora te toca a ti irte a las camas de otras y no volver a la mía, ¿sabes porque siempre volvías cariño?- me miró serio- Porque muy en el fondo no te sabían a nada los orgasmos de otras porque solo me querías a mi y cuando te des cuenta y tengas los cojones de admitirlo ya será tarde.
-Siempre puedo ir a buscarte, ¿no crees?- apartó de nuevo mi pelo de la cara, le encantaba hacer eso y para qué mentirnos, a mi también.-
-Ven si quieres, búscame pero ahora soy yo la que te promete una cosa- acaricié mis labios con los suyos por última vez- Te prometo que si vienes a buscarme yo no estaré.'

Una promesa que no cumplí, yo fui esa tonta que esperó a que viniese a buscarme pero nunca volvió. Él había prometido no buscarme de nuevo, de hecho a todos sus colegas le decía que ya había pasado página o al menos eso parecía mientras besaba a esa chica. Y yo tenía que soportar ver como se enamoraba de otra mientras seguía queriéndole como nunca antes había querido a nadie. Me pasé noches enteras llorándole por haberse ido, deseando que volviese y que todo siguiera como antes; él en mi vida, yo en la suya, queriéndonos sin pausa, perdiéndonos juntos sin miedo a nada sabiendo que teniéndonos el uno al otro éramos felices, que con eso nos bastaba, ¿recuerdas? Y cuando me planteé seriamente que esto tenía que acabar, cuando decidí que era el momento de pasar página y seguir con mi vida, el momento de enamorarme de nuevo, de cometer errores, de arriesgarme..justo ahí, apareciste de nuevo diciendo que me echabas de menos. Diciendo que no podías sin mi, que me necesitabas, que yo era lo mejor que habías tenido y que solo te había hecho falta perderme para darte cuenta de ello, pero a mi eso no me servía de nada, chico. Seguías besando otros labios y a su misma vez me decías lo mucho que me querías, ¿para qué mientes? ¿qué consigues con eso? ¿quieres romperme un poco más el corazón? Pero a quién quiero engañar..esos te quiero y todas tus palabras me daban la vida de nuevo, llenaban ese vacío que empecé a sentir desde que te fuiste.. me sentía completa de nuevo, como siempre me sentía cuando estaba contigo. He intentado convencerme de que no me merezco a alguien que me quiera a ratos o cuando le apetezca, pero es que me está costando la propia vida convencer a mi corazón, ya sabes que es muy cabezota en cuanto a amor se refiere. Recuerdo esas palabras que revivían todo esto que siento ahora mismo. Recuerdo como me sonó la melodía del teléfono y como se me disparó el corazón al leer tu nombre; ¿y esa sonrisa que se instaló en mi cara que parecía no ser borrada, qué? Leí tu mensaje "creerás que todo esto es un juego, pero para mi no lo es. Me he dado cuenta de que te quiero y que por mucho que haya intentado mantenerme alejado de ti, no puedo. Eres lo más importante que he tenido, eres la única tía que ha estado ahí para mi y es que no puedo seguir como si nada después de saber que sigues queriéndome, o eso dicen por ahí, dime que es verdad, dime que todavía me quieres."
No sabía si llorar porque sentía que habías vuelto, o reírme porque sabía que era mentira. ¿tú sabes las veces que había deseado que volvieras a mi vida? ¿lo sabes? ¿sabes las noches que me he pasado despierta hasta las tantas pensándote? Y ahora..vuelves y no sé que hacer. Si hago lo que mi corazón me pide, sé que me quedaré ahí para ti como siempre ha sido, pero si decido hacer caso a la razón; me iría dejándote siendo feliz. Y me fastidia que el corazón y la razón no sigan el mismo camino..¿porqué me haces esto? ¿porqué vuelves ahora que estoy apunto de olvidarte? ¿no decías ser feliz? Si es así, coges y te vas con esa chica que ahora es tu felicidad, y bésala, y quiérela pero cuando lo hagas no pienses que soy yo, que te conozco y sé que lo harás. Si no eres feliz, ven, vuelve, y quédate conmigo una noche más de otras tantas que hemos llegado a pasar juntos- de esas que tanto significaban para mi, y tan poco para ti- pero te diré una cosa; uno de los dos acabará con el corazón roto y ésta vez no seré yo.'

Lucía

jueves, 16 de enero de 2014

Relato 10: El amor es locura





Estamos cansados de ver en las películas, leer en los libros, y oír a la gente que el amor es el sentimiento más precioso y puro del mundo. Pues bien… tengo una mala noticia, el amor… ese sentimiento tan precioso duele, hiere y hasta mata.
Nos cuentas miles de historias preciosas, pero ¿por qué nadie nos cuenta esas historias que no pueden ser? Esas que se notan, que todo el mundo a vuestro alrededor las palpa en el ambiente pero no llegan a surgir. A veces esas historias son más puras que todas las que llegan a pasar.
Me valía con una mirada suya, con que me sonriese, con que nuestras manos se rozasen al ir a coger el agua, o que me rodease con sus brazos tres segundos. A veces creía que la relación podía avanzar, pero cuando reuní el valor necesario para proponerle cogernos de la mano y saltar juntos al vacío… se acaba el programa.
Cada uno tomó su camino, me decía a mi misma que a la vuelta del verano todas las aguas vuelven a su cauce, que al final del verano volvería a estar él, pero solo pasó una cosa… llegó el frío… el frío de vivir sin sus miradas, sin su risa, sin sus bromas, sin él.
Nadie te dice que se puede echar de menos aquello que nunca has tenido, que a veces puedes sentir esa pérdida más que las que de verdad has tenido… porque ya nunca sabrás a qué saben sus labios, ni si se despierta de buen humor por las mañanas, no sé si le gusta cantar en la ducha, ni siquiera sé si se le queman las tostadas.
Tú cabeza te dice que lo sensato es olvidarle, pero a la vez miles de recuerdes se amontonan en tu memoria… y es una locura, es una locura eso de tener que olvidar sin dejar de recordar.
Pero lo peor es cuando en tu cabeza resuena solo una pregunta ¿por qué? Por qué no lo intenté, por qué no tuve valor, por qué me he perdido minutos de mi vida a su lado… y creo que la respuesta es que tenía miedo… miedo a perderle, a quedarme sin él a quedarme sin instantes a su lado… pero al final es lo que ha pasado, ¿qué absurdo no? creía que huída de mi miedo y me di de bruces con él.
Puedo hacer dos cosas… quedarme en Mollet echando la culpa al destino de que nos separase cuando me había decido, o bien, coger las riendas de mi vida, porque quizá sí es el destino quien reparte las cartas, pero yo elijo como jugarlas.
Cojo las llaves del coche, meto algo de ropa en una bolsa, cojo mi móvil y pongo rumbo a Madrid…. Hace casi dos años de todo esto, y puede que la gente crea que estoy loca… pero ¿y qué si lo estoy? El amor es eso, locura… la vida hay que saber vivirla, no estoy conduciendo hacia un imposible, no me toméis por ilusa por creer que tras dos años puede salir bien… porque no existen los amores imposibles, sino improbables… y por muy pequeña que sea esa posibilidad, siempre vale la pena intentarlo


@CrisSimonMV

domingo, 12 de enero de 2014

RELATO 9: Uno más uno son cuatro

-Hace un par de meses aproximadamente, Anna y yo nos enteramos de que vamos a ser papis. Por fin tras tres años juntos vamos a formar una familia. Hoy, en la segunda ecografía nos han dado la noticia de que van a ser dos. Anna está feliz pero a la vez asustada y lo noto así que cuando llegamos a casa me siento a su lado en el sofá y le abrazo-
Dani: Cielo... todo va a salir estupendamente, vas a ser una mamá perfecta.
Anna: Ya lo se, no quiero pensar en negativo, pero es que si un bebé ya es trabajo, dos no te quiero ni contar...
Dani: Bueno, tu ahora no pienses en eso. Estoy yo y también tu madre y tu hermana para echarnos una mano, recuérdalo, ellas mismas lo dijeron en cuanto lo supierón -cuando supimos que Anna estaba embarazada decidimos mudarnos a Mollet ya que yo ya he acabado con Aída y ella para ir a El Hormiguero solo son dos días y en un par de meses ya no irá. Así tenemos un poco más de ayuda y como sus médicos están aquí no me lo pensé mucho y acepté en cuanto me lo dijo-
Anna: Ya intento ser optimista -me soríe y yo le devuelvo la sonrísa a modo de apoyo-
Dani: Así me gusta amor. Venga... ¿Quieres buscar nombres?
Anna: Es muy pronto...
Dani: Anna... -le miro para que piense lo que ha dicho antes de ser optimista-
Anna: Bueno vaalee...
-Tras estar un rato pensando y buscando nombres decidimos que nos gustan, de niño, Leo y Jan, y de niña, Iria y Nora.
Cómo cuando acabamos es tarde, cenamos algo ligero y dormimos hasta el día siguiente, que al ser Sábado nos vamos a casa de sus padres a comer y nos juntamos toda la familia.
A la hora del café damos la noticia de que serán dos y a los peques más que a todos es a los que más ilusión les hace ya que tendrán dos primitos a falta de uno para jugar.
Van saliendo temas y uno es el de los nombres, les decimos los que pensamos ayer y parece que les gustan a todos.

Los meses van pasando y a Anna cada vez se le nota más la tripa. Hace ya dejó de ir a el Hormiguero, cogió la baja, y yo sigo cobrando porque aún que no se grabe Aída tengo contrato.
Hará unas pocas semanas, en la última eso, nos dijeron que son niño y niña, pero aún no hemos decidido los nombres.
La habitación ya está montada y tenemos casi todo preparado ya que los embarazos dobles suelen ser de menos meses que uno normal, y el "por si acaso" siempre está ahí.

Pasados un par de meses, Anna ya está de unos siete y medio y la pobre no se puede casi ni mover con la tripa, pero ya queda menos. Al final decidimos que se van a llamar Iria y Leo.
ahora estamos en la visita del médico y nos dicen que le tienen que inducir el parto porque al ser dos cada vez tienen menos espacio y se podría complicar, así que pasado mañana a las siete de la madrugada tenemos que volver al hospital para ser papis.

Anna está bastante nerviosa pero supongo que es normal porque lo estoy hasta yo también. Avisamos a nuestros familiares y amigos más cercanos y preparamos las canastillas con la ropita, chupetes, etc.

12 de Abril de 2014, tras trece horas y media de parto, a las 21:36h ha nacido Leo, y un par de minutos más tarde, a las 21:38h ha nacido Iria. Los dos son muy pequeñitos y sonrosados, con el pelo rubito y los ojos supongo que claros, pero aún no los han abierto así que no lo se...

Por fin, después de tantos meses somos una familia. La familia Martínez Simon.


Los peques nacieron prematuros pero solo tuvieron que estar una semana en la incubadora. Fue una semana muy dura, sobretodo para Anna. Esto de tener a tus niños y tener que dejarlos es durísimo... Pero ahora ya están en casita con nosotros desde hace tres semanas. Tan solo tienen un mes y son muy buenos, son tan buenos que hay veces que incluso hay que despertarlos para darles el biberón, aún que por la noche si que se suelen despertar, no saben ni nada... Lo malo es que cuando se despierta uno, con el llanto, despierta al otro... Menos mal que ya no suelen despertarse tanto...
Los ojos los tienen claritos, azules, aún que Leo un poco más verdosos que Iria. Son mellizos, pero se parecen muchísimo, yo si no fuera porque Iria lleva los pendientes...
ún que no durmamos mucho somos muy felices y por todas las redes sociales y por televisión no dejan de llover mensajes de felicitaciones. Incluso el hombre de negro , en El Hormiguero le dedicó a los peques un arte a lo bestia. Ahora solo queremos seguir siendo así de felices...-

Alba, @albapique

lunes, 23 de diciembre de 2013

RELATO 8: Tres años





Frente a mí, con mirada divertida, pose chulesca y una sonrisa vencedora en su cara. Tengo que recordarme a mí misma que estoy enfadada para no correr y echarme a sus brazos, me lo nota porque su sonrisa todavía se exhibe más vencedora en su rostro.

Dani: Reconócelo, estás celosa.
Anna: No estoy celosa

Me esfuerzo en negarlo una y otra vez, avanza hacia mí y yo cruzo los brazos para obligar a crear una distancia, él igualmente, sin dejar de reír rodea mi cintura, acercándome a él, aunque mis brazos siguen haciendo de escudo entre los dos, va a besarme pero giro la cara, sus labios aterrizan entonces en mi mejilla, donde noto que sonríe, me deja ahí el beso y apoya su frente en mi sien.

Dani: ¿Sabes que celosa estás preciosa?

Me hace sonreír aunque arrugo la  boca para que no me salga la sonrisa, intento parecer dura por fuera, pero su voz, lo que dice y cómo lo dice hace rato que me han derretido por dentro. Me encanta, me vuelve loca y es algo que no puedo evitar… me sonríe con esa chulería  que hubiese odiado de cualquier otro chico, hace que con él me tiemblen las piernas.

Anna: Que no estoy celosa te digo, pesado…

Trato de deshacerme de sus brazos, pero tampoco es que ponga excesivo empeño en ello, él me aprieta más fuerte y echa la cabeza atrás soltando una carcajada.

Dani: No mi niña, que va…¿tú celosa? Nunca…

Lo miro de nuevo, mordiendo mi lengua para no reírme, trato de fulminarlo con la mirada, pero él sonriendo me besa la punta de la nariz.

Dani: Eres una celosa…pero aparte de eso, te encanta que vaya tras de ti.- Apoya su frente en la mía- Te recuerde lo loco que estoy por ti, que te diga que eres la mujer de mis sueños, que te camele… y sabes que me encanta hacerlo, porque estás preciosa celosa, porque lo estás por lo mucho que me amas, y porque…-Sus labios rozan mi mejilla, respira mi aroma haciendo que mi piel se erice y ahora se acerca a mis labios- Me pones mucho enfadada…

Sus manos descruzan mis brazos cuando descubre en mí una sonrisa que ya no puedo contener, las coloca alrededor de su cuello y yo lo abrazo fuerte pegando nuestras tripas.

Anna: Tú también eres un celoso… el que iba toda su vida de liberal en el amor, y era un pasota resulta que conmigo es un celoso que no soporta que nadie me mire ni me toque de más.

Sonríe al igual que yo, roza su nariz con la mía y todavía me aprieta más contra él, muerde mi labio inferior y lo estira.

Dani: Me declaro culpable de todos los cargos

Se ríe, ahora reímos los dos y nos besábamos, entreabre nuestras bocas y nuestras lenguas se funden hablando solas, sus manos empiezan a deslizarse de mi cintura a mi cadera hasta coger mi trasero y apretarlo en ellas atrayéndome hacia él.

Anna: Dani…-Le reprendo entre besos y él sonríe sin separarse-.
Dani: Tres años juntos y aún me reprendes cuando te meto mano.
Anna: Es que estamos en mitad de la calle
Dani: Es que en plena calle sigues siendo mía…-Me besa con ganas antes de que pueda rechistar- Además… en el fondo te encanta que sea tan pulpo contigo.

Me río porque tiene razón, y seguimos devorándonos a besos, pegados completamente al otro. Con Dani me encanta su posesión y celos, siempre en su justa medida, que sea un pulpo, que nos vacilemos, que pelemos mientras vemos en los ojos del otro a parte del enfado las ganas de besarnos. Me encanta que sea tan loco y que le dé igual el mundo, cualquier rincón le parece perfecto para pararme y besarme como si fuese el último beso que me va a dar en su vida, para luego coger mi mano y seguir andando como si nada. Con Dani nada se piensa, todo se siente, se vive.

Dani me ha cambiado la forma de vivir el amor, me ha obligado a quitarme todos los muros que levantaba para protegerme, me quito las rodilleras, coderas y casco para ofrecerme su mano antes de saltar al vacío. Pero desde que cogí su mano he empezado a vivir de verdad, a vivir cada instante.

Yo le he enseñado a frenar, a que sepa disfrutar de las pequeñas cosas, como puede ser pasar un domingo en casa echados en el sofá viendo películas, series o tan solo con mis pies sobre sus piernas mientras juega a la play y yo leo un libro. Él me ha enseñado a relajarme, a dejar de pensar tanto las cosas, dejar de tratar de controlar cada cosa, a disfrutar del descontrol, del caos…a que el hecho de ser adultos no nos impida disfrutar como niños.

Y de este modo,  de dos maneras de ser que parecían opuestas hemos creado un perfecto equilibrio. Tres años juntos, uno ya viviendo juntos, por el día trabajamos sin parar, las noches las combinamos con amor y pasión. Los sábados no paramos…cuando no hacemos una cosa es otra y…los domingos los pasamos en nuestro sofá.



Una de sus manos desaparece ahora mismo de mi trasero y a los segundos noto un flash, me separo para mirarle.

Anna: ¿Qué haces?
Dani: Inmortalizar otro pequeño gran momento a tu lado.

Me da un beso rápido y me coge la mano echando a andar rápido de pronto, casi obligándome a correr, me desconcierta un poco.

Anna: Dani –Sigue tirando de mí- Dani –Doy un tirón de su brazo haciendo que se gire- ¿Pero dónde tan rápido?

Dani: Es que tengo prisa por hacerte el amor…

Y así, sin más, echamos a correr por las calles de Madrid hasta nuestra casa, nos besamos con nuestras respiraciones agitadas por la carrera, mientras Dani abre la puerta a tientas, me levanta con una mano por la cintura metiéndome en casa mientras yo no dejo de besarle, una vez dentro cierra la puerta con el pie, y lo que pasa tras esa puerta, ya es cosa nuestra.


@CrisSimonMV

viernes, 13 de diciembre de 2013

RELATO 7: Olor a canela.






Cuando desperté aquella mañana la cama aún conservaba su olor, y recuerdos de la noche pasada inundaron mi cabeza. Me parecía mentira todo lo ocurrido, ¿era aquel el milagro que me devolvió el espíritu navideño? Una sonrisa se pintó en mi cara y perezosamente me puse en pie.
La actividad frenética de aquella mañana consiguió alejarle de mi mente por unas horas, pero a la hora de comer, cuando el timbre sonó, los nervios se hicieron dueños de mi estómago. Abrí la puerta y allí estaba, alto, imponente, de sonrisa infantil. Su mirada tan calmante, en ese momento me contemplaba dulcemente.
-He traído comida del italiano que te gusta- y sin más, me dio un rápido beso y puso la mesa.
¿Así de rápido sucedía todo después de tantos años? Le miré en silencio, contemplando todos sus movimientos. Parecía que sí.
Las navidades eran las peores fechas. La última vez que le vi era Navidad, justo antes de que se fuera de mi vida. Dijimos muchas cosas y prometimos otras tantas. Al final, como siempre, no se cumplieron ni la mitad. Mucha distancia, poco tiempo...
Pero hace unos días le encontré de nuevo, en una librería de La Gran Vía. Lo cierto es que ambos vamos poco a ese tienda, pero entonces nos apetecía no sé bien el por qué, ¿casualidad o destino? Y allí estaba, más maduro, más hecho, con los mismos pelos del flequillo de punta y la misma barba de tres días.
Nos quedamos mirándonos sin saber bien qué decir, hasta que el dependiente me preguntó si buscaba algo en concreto y esa fue nuestra salvación.
Al salir de allí fuimos a una cafetería y hablamos de todos estos años con la complicidad de quien no se ha separado nunca. Sus ojos estudiaban mi cara y yo grababa en mi memoria cada una de sus expresiones. Mis manos deseaban tocar las suyas, pero no me atrevía.
Fue una tarde maravillosa que terminó con una despedida en la boca del metro. La vuelta la viví en una nube y al llegar a casa me vibró el móvil. Tenía un whatsapp, Dani me preguntaba si me apetecía comer con él al día siguiente. Casi sin pensar dije que sí. Esa noche apenas dormí.
El día empezó de cabeza, era 23 de diciembre, la gente estaba nerviosa y deseaba acabar pronto.
Habíamos quedado en su casa, un agradable piso alquilado cerca del centro de Madrid. Al cruzar la puerta un intenso olor a canela inundaba la estancia. No me lo podía creer, estaba haciendo galletas, ¿Dani?, ¿en la cocina?
Con una sonrisa me dirigí hacia allí.
-¿Qué veo aquí? El señor "no a la cocina" ha encendido el horno para hacer dulces…
-No te sorprendas tanto,- me contestó - el olor a canela me ha ayudado a pasar muchas Navidades...
En esas palabras había mucho más de lo que se decía pero no quise profundizar en ello. Me dirigí al salón y comencé a poner la mesa, luego cotilleé un poquito por el apartamento.
El salón era amplio y luminoso. Uno de los rayos que entraba por la ventana, me hizo fijarme en el mueble de la esquina. Un pequeño objeto brillaba en uno de los estantes, era la pulsera que me regaló mi madre con mi nombre. Siempre creí que la había perdido. Pero allí estaba, más brillante que nunca, tan cuidada como un tesoro, y en manos de quien no esperaba. Mientras la sostenía, incrédula, su voz resonó en la estancia:
-Siento habérmela llevado, pero tenía que tener algo tuyo…- metió las manos en los bolsillos y me miró- y eso era lo que más cerca estaba de tu piel…
Me estremecí al escucharle. No sabía qué decir. "¿También te he echado de menos?", "¿No tenías derecho a llevártela?". Le podía decir eso y muchas más cosas, pero solo quería besarle, sentirle, tocarle como hacía años que no hacía.
Dejé la pulsera donde estaba y fui hacia él. Sin más me puse de puntillas y lentamente besé su labio inferior. Él me agarró y empezó a besarme, primero dulcemente y luego... nos perdimos sin más…
Así comenzó nuestra Navidad, lo que me devolvió el espíritu navideño, nuestro pequeño milagro.
Al principio todo fue un secreto, no queríamos que nadie se entrometiera en nuestra felicidad, pero en estas fechas es algo complicado.

Decidimos contar a nuestras familias que todo volvía a estar en su sitio, nunca perdieron la esperanza de volver a vernos juntos.
 La cena de Nochevieja en casa de mis padres fue una locura de abrazos, besos, preguntas, confidencias y buenos deseos.
Él había regresado a mi vida en todos los sentidos, y esta vez, para quedarse.

                                                                                                                              Anabel.

viernes, 6 de diciembre de 2013

RELATO 6: Una más de cientos.

ESCUCHAR LA CANCIÓN ;)
-¿Por qué yo, Dani? ¿Por qué ahora? ¿Por qué esto? ¿Por qué nosotros? ¿Por qu.
-Shhh... cállate -colocas tu dedo índice en mis labios mientras me miras, deseoso de probarlos. Siento los azulejos del portal fríos sobre mi espalda. Hacen un contraste perfecto con el incendio que tengo ahora mismo sobre mi cuerpo-
-Soy una más de cientos, y lo sabes. Una más de tus conquistas, una más a la que dejarás sola en la cama a la mañana siguiente. Pero te digo que quiero que lo hagas porque yo también sé jugar a esto -Rodeo tu cuerpo entre mis piernas mientras te beso como lo llevo queriendo hacer mucho tiempo. Mientras tú te mueves hasta el ascensor conmigo encima-
-Puede que no sólo seas una más, sino la definitiva -dices entre jadeos mientras das al botón de mi piso. Las puertas se cierran y mis poros se abren a través del paso de tus labios por todo mi cuello. Me tienes ganada, mira lo que consigues con cuatro besos tontos. El ascensor arde a nuestro paso. Vamos a incendiar el portal a este ritmo- -¿Quieres pecar conmigo? -no sé cuando ha sido el momento en el que me has quitado las llaves, pero las tienes y abres la puerta de mi apartamento. La cierras con el pie y nos llevas a mi habitación aún a medio amueblar. Me dejo caer en el colchón . Te tumbas sobre mí mientras me recorres el cuerpo con tus manos y tus labios. Mi cuerpo y mi mente quedan totalmente hechizados de tu olor y de ti. Y caemos en el pecado más maravilloso que puede haber. Te deslizas por mi como si te supieras de memoria todos mis lunares, mis puntos flacos. Pero también yo sé de ti, también sé en que punto dejarte sin aliento y que tu respiración cambie de ritmo constantemente. Intento no darte el gusto de verme disfrutar tan fácilmente, pero derribas mis intenciones aunque tú haces lo mismo conmigo y también yo consigo derribar tu fuerza dejándote al descubierto, indefenso. Quiero esto, y lo quiero de verdad. Sé que esto no va ser para siempre pero quiero que esta noche el mundo se pare y que solo seamos nosotros dos quienes nos movamos. No quiero que dejes de besarme, ni por supuesto de que dejen de chocar nuestros huesos, ni que tu chulería me deje de picar diciéndome que no te gusta como te follo. No quiero que me sueltes las manos mientras te balanceas sobre mi. Porque aunque no me guste reconocerlo me das tanto... Tanto de todo... Me sacas de mí y me elevas contigo, a tu terreno, a donde puedes manejarme a tu antojo. Pero eso tú no lo puedes saber, mi orgullo me lo impide aunque a veces te dejo ver que estoy a tu entera disposición aunque no te des cuenta, porque como ya te he dicho, soy una más de cientos y después de mí vendrán más, pero, eh, siempre a tu disposición, recuerdalo.-

No sé que pasó después, o más bien no quiero saberlo, no quiero recordarlo. Sólo sé que me sentí incómoda en aquella postura en la que desperté, intento encontrar la adecuada para estar a gusto. ¿Ves? Lo que yo decía, una más de cientos, no estás, ni a un lado de la cama ni al otro. Era de esperar, supongo. Me siento mal pero no me duele nada, nada exterior ni físico, me refiero. Porque por dentro... pff. Sólo quiero estar contigo, Dani. Quiero volver a aquel momento en el que no era una más de cientos. Que era la única y la definitiva. Pero mi orgullo va por delante, siempre ha ido y siempre irá y eso ni tú ni nadie lo puede cambiar, nunca oirás salir de mi boca un 'te echo de menos' o algo parecido aunque estés a miles y miles de km como ahora mismo. Te diré mil y una vez que no me gusta como follas y te diré que eres malo. Me guardo para mí lo mucho que me encanta tu cuerpo, lo mucho que me gusta cuando tus manos recorren todo mi cuerpo. Aunque me muera de ganas de decirte que te echo de menos, no te lo diré, aunque en verdad es que te echo, te echo muchísimo de menos

-Lucía

lunes, 2 de diciembre de 2013

RELATO 5: Ese momento...

-Ese momento, el mejor del día, en el que estás abrazada a la persona que más quieres mientras él duerme y entran los primeros rayos de sol por los pequeños huecos de la persiana es en el que mejor me siento, tranquila, relajada, escuchando su respiración. Y es justo en ese momento, en el que piensas que no puedes estar mejor cuando se sube a la cama, tras venir corriendo, una pequeñaja rubia, de ojos azul-verdoso, con apenas tres añitos para despertarnos y que la llevemos al parque. Es justo ahí dónde soy la mujer más feliz.
Ahora Dani, como casi siempre, le hace cosquillitas a Nora, que no deja de reír. Y yo, aquí sonriendo como tonta mientras los miro.

Otro sábado más no podemos evitar no ir al parque, con lo que le gusta... Mientras ella juega con algunos amiguitos de la guarde que nos hemos encontrado nosotros hablamos con los demás padres sobre los colegios que hemos pensado ya que empiezan en Septiembre y ya estamos en Mayo.
Una vez la gente ya se ha ido la llevamos a comer a Mc Donald's, que hace bastante que no vamos y le encantan los muñequitos del Happy Meal.
Nora se lo pasa genial en el mini parque de juegos, pero como tenemos que ir a comprar se enfada un poco.
Va enfurruñada todo el camino hasta que le enseño una colonia con el dibujo de Minnie-
Anna: Mira Nora, ¿te gusta? -asiente sacando una pequeña sonrisa-
Nora: Chi, yo quero
Anna: sólo si me das un besito -digo sonriendo mientras me agacho a su altura y ella se separa de la mano de Dani para darme un beso y un abrazo-
Dani: Venga mimosas, que sino no acabamos -dice riendo levemente y volvemos a lo que estábamos.
Me paro en la zona de productos más "íntimos" dónde veo predictors...-
Anna: Cielo... -le digo a Dani cuando pasa por mi lado-
Dani: ¿Que pasa? -veo que los ve y me mira extrañado-
Anna: No lo se, pero... al verlo me he acordado de que tengo un retraso...
Dani: ¿De verdad crees que...?
Anna: No estoy segura cuqui... -al final lo acabo cogiendo y una vez en casa tras haber colocado todo y con la peque dormida decido hacerme la prueba.
Esperamos viendo la tele en el sofá. La verdad es que no lo había pensado aún que tuviera un retraso hasta que no lo he visto...
Más o menos a los cinco minutos lo miramos y la respuesta que menos esperábamos es la que nos encontramos... Pero tampoco es mala-
Dani: Un peque más para la familia cielo -me dice sonriendo-
Anna: ¿Crees que le gustará a la peque? -desde que lo he pensado creía que iba a dar negativo, pero al darme cuenta de que es todo lo contrario estoy muy contenta. ahora solo me preocupa la peque...-
Dani: Claro que si cielo, tu tranquila.

-A los pocos días se lo contamos a Nora y se lo toma mucho mejor de lo que me pensaba. Está muy ilusionada desde el momento en que lo supo y solo quiere que nazca ya. Éste si que es el mejor momento, en el que te sientes más feliz que nunca y que tu vida esta llena de todo lo bueno: amor, felicidad y cariño-


Alba, @albapique